Nota de taller
Madera hinchada por la humedad del verano: qué hacer
Puertas que no cierran, tableros que se arquean y soluciones caseras
En Buenos Aires el verano se siente en el aire antes de que uno lo note en la madera. Cuando la humedad sube, la pieza absorbe agua del ambiente y se hincha, sobre todo en los bordes y en las uniones encoladas. Una puerta que cerraba justa empieza a rozar, un cajón raspa contra el marco y un tablero apoyado contra una pared fría se arquea sin que uno lo haya tocado.
Lo primero no es cortar. Es sacar la pieza del ambiente húmedo y dejarla secar a la sombra, sin sol directo, unos cuantos días. Ahí se ve cuánto vuelve sola a su lugar y cuánto quedó deformado de verdad. Recién después conviene lijar apenas la zona hinchada y volver a barnizar para sellar la superficie.
Si el problema está en la unión y no en la cara, forzar el encastre solo rompe la cola vieja. Conviene desarmar, limpiar los restos y volver a encolar con presión pareja. En muebles chicos como un banco de pino o una caja de herramientas, ese movimiento se nota enseguida: la tapa deja de correr o el cajón se traba.
Una forma de trabajar es dejar un pequeño juego en las uniones desde el principio, sin apretar el encastre al límite. Otra es guardar la pieza en un lugar ventilado y esperar antes de lijar de nuevo. Los retazos que sobran y los errores de corte sirven para entender cuánto se movió la madera con el clima.
No hay que forzar el corte antes de que la pieza termine de estabilizarse. Si tenés una puerta que no cierra o un tablero que se arqueó, podés escribir contando qué madera tenés y cuánto espacio, y se arma una guía a medida.